Cómo colocarnos una inyección nosotros mismos

Muchas personas han desarrollado un increíble miedo a las inyecciones, ya sean en el brazo, en el glúteo, o en cualquier otro lugar. Verdaderamente es algo un poco ridículo, ya que en realidad no duelen tanto como para crear una fobia hacia ellas. Ahora bien, a pesar de que alguna persona les tenga un ferviente terror, cuando es de vida o muerte que se tiene que inyectar, lo van a hacer, y muchas veces en medio de alguna de estas emergencias no tenemos a nadie que nos lo haga. Por esta razón, la organización mundial de la salud recomienda que aprendamos cómo colocarnos una inyección nosotros mismos en caso de que sea necesario en algún momento.

En realidad no es tan difícil

Primero que nada, debemos asegurarnos de que la jeringa que vamos a utilizar es capaz de almacenar todo el contenido de la inyección, y también de que esté totalmente sellada, utilizar una jeringa vieja o una aguja usada podría ser más grave de lo que imaginamos. Una vez tengamos la jeringa lista, debemos limpiar el área donde colocaremos la inyección con un algodón con alcohol.

En caso de que la inyección la vayamos a colocar en el glúteo, podemos hacerlo frente a un espejo. Imagina una cruz que parte en 4 tu glúteo, bien, deberás colocar la inyección en la esquina superior externa de dicha cruz. Clava la aguja completamente con un ángulo de 90 grados, presiona lentamente el líquido, y sácala rápidamente.

Ahora bien, en caso de que sea en nuestro brazo, el procedimiento es similar, debes introducir la aguja con un ángulo de 90 grados, hacer presión lentamente, y sacarla de forma rápida. Estas jeringas y agujas son más pequeñas que las que se utilizan en los glúteos, de manera que son menos doloras y más fáciles de colocar.